Creemos lo que vemos

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Somos 100 % responsables de la imagen que proyectamos. Nunca dejamos de comunicarnos, ni con lo que decimos ni con lo que llevamos puesto y hasta con nuestro corte de pelo. La imagen es dinámica y sostenida en el tiempo, lo que hagamos con ella será parte de nuestra reputación. El saber estar, conjugar perfectamente la ropa a la edad, el lugar, el clima, el oficio y la posición social que cada una tiene es una buena forma de llegar a nuestros objetivos. Podemos ser responsables de la percepción que los demás tengan de nosotros, solo depende de los siguientes conceptos.

edad

Edad

Se habla de edad cronológica y de edad emocional. Lo ideal es no estar tan desfasada en los números, ni para arriba ni para abajo. Con tantos tratamientos y buenos productos para el rostro y para el cuerpo es más fácil quitarse algunos años de encima. Lucir espléndida y acertada en nuestra edad real es todo un arte. Habla de la seguridad personal en una misma y del nivel de autoaceptación. Las mujeres que, con esfuerzo o por genética mantienen cuerpos envidiados por el resto de las mortales, pueden permitirse el lujo de arriesgarse más con las prendas. Por ejemplo, más cortas o más transparentes. ¡Cuidado! Todo límite es delgado y se puede caer fácilmente en la ridiculez de competir con las adolescentes.

lugar

Lugar

Es importante saber si vamos a un salón de fiestas, a una casa o a un espacio abierto. También suele ser útil la información como quiénes serán los anfitriones y qué invitados asistirán. No está mal llamar a quien nos invita a preguntar cuál será la tenida del encuentro, siempre y cuando sea una convocatoria medianamente seria. Tener clara la imagen que se quiere proyectar puede definir el tipo de atuendo a elegir. Eso sí, nada de opacar a los anfitriones.

clima

Clima o estación del año

Aunque en nuestro país el frío a veces pasa de largo hay tipos de tejidos que solo salen a la luz en su temporada, aprovechar una noche de frío para sacar a relucir un tapado es una gran idea. Hay que tener en cuenta es que éste se utiliza únicamente para entrar y salir del evento. Sentarse a cenar con un sacón de varios kilos no es solo incómodo para el que lo luce sino también para el que observa.

“La elegancia y el buen vestir no tienen edad”.

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Oficio, profesión y jerarquía

Vestirse como lo harías al llegar a tu meta puede ayudarte a alcanzarla. Así, invertir en prendas de calidad es hacerlo también en tu futuro profesional. Tanto las vestimentas que eliges como tus accesorios hablan de donde estás hoy. Comprar con coherencia colores sobrios, buenos tejidos y calzados clásicos ayuda a proyectarse con eficacia. Así como la imagen, la comunicación no verbal también es una pieza clave a la hora de proyectar un estatus.

movimientos

Movimientos

Es más usual en los hombres la postura de poder. Mirada en alto, cabeza erguida, brazos a la cintura con puños cerrados, el rostro serio y muchos microgestos que apenas los especialistas perciben. Una postura de dominio y poder intimida al otro que, por reflejo, toma postura de sumisión. Las mujeres biológicamente estamos programadas para gesticular menos y nos movemos en un espacio más reducido. Gesticulamos mucho con las manos y cabeza pero los gestos son pegados al cuerpo y son movimientos más sutiles. Saber cómo movernos en ciertas situaciones, saber leer las señales y manejar nuestra imagen son ingredientes clave de una persona exitosa.

comportamiento

Comportamiento

De nada sirve cuidar la imagen y la estética si, al abrir la boca, metemos la pata públicamente. Elevar demasiado la voz, ser maleducada o descortés puede eliminar de un zarpazo todos tus esfuerzos por emitir una buena imagen. De todos los elementos éste es el más importante y sin él es probable que emitas una percepción y te ganes una mala reputación.